Niños y tecnología: ¿Cómo aprovecharla y regularla de la mejor manera?

Por De Prati en el 14 de mayo, 2020


La tecnología digital es una de las maravillas del mundo moderno que, si se aprovecha correctamente, podría cambiar el futuro de los niños, permitiendo que incluso los pequeños menos favorecidos tengan acceso a la educación desde cualquier dispositivo; y esto, por mencionar solo una de las ventajas para las futuras generaciones. Sin embargo, depende de nosotros, los adultos, que la tecnología sea beneficiosa para nuestros niños.

En la actualidad hay tantos votos a favor como en contra del uso de los dispositivos digitales en los niños,pero ¿quién tiene la razón?


Consejos para el uso de la tecnología en niños


No es para todas las edades

Los expertos indican que el uso de pantallas no es apto para niños menores de 3 años, ya que estas tienen un impacto negativo sobre el desarrollo psicomotor, del lenguaje y de las emociones. Además, desarrollan un vínculo de apego.

Se recomienda a los padres introducir el uso de las pantallas a partir de los 3 años, y siempre bajo la supervisión de un adulto que pueda explicarle al niño lo que está sucediendo en la pantalla del televisor o en el dispositivo. De esta forma el niño podrá establecer una relación con mundo exterior a la vez que hace uso de la tecnología.


Convertir al niño en un creador

El papel de los padres es fundamental para que la tecnología sea una herramienta de desarrollo de los niños. Los dispositivos deben tener un uso pedagógico y para ello se recomienda que los niños jueguen con aplicaciones y programas que tengan un efecto positivo en su desarrollo cognitivo.

También es importante tener en cuenta que el niño debe cumplir el rol de creador y no el del consumidor. Se debe estimular su creatividad a través de juegos que les permitan crear y diseñar, y alejarlos de juegos violentos pues no hay diferencia cognitiva ni emocional para el cerebro de matar en un videojuego.

También es aconsejable activar filtros de control parental para que el pequeño no tenga acceso a información o webs con contenido peligroso. De todas formas, conforme el niño crece, aprende a desactivar estos controles, por lo que la educación en casa sobre el uso del internet es fundamental. A partir de los 10 o 12 años se debe conversar con el niño para enseñarle a no compartir datos personales, no enviar fotos, entre otras precauciones.


Las pantallas no son niñeras

Es común entrar a un restaurante y encontrar a la mayoría de los niños en las mesas con el smartphone de mamá o papá en sus manos. Si bien es cierto que es una de las formas más efectivas de entretenerlos, no es la mejor forma para su desarrollo. El niño debe aprender a interactuar con las personas con quienes está compartiendo la mesa, con la comida y con los objetos. Los niños necesitan atención e interacción con el exterior, no una pantalla.


Actitud positiva frente a las pantallas

Con esto no queremos decir que las pantallas son malas. Para nada. De hecho, no podemos aislar a los niños del mundo digital, inevitablemente terminarán topándose con la tecnología y el internet, y deberán estar educados para que hagan un buen uso de los recursos.

El niño debe aprender a tener una actitud positiva frente a la tecnología, y solo la aprenderá a través del ejemplo de los padres. Hacer una videollamada en familia con la abuela o con el tío que vive en otro país, así como consultar un video educativo en YouTube (con supervisión de un adulto) es una excelente forma de introducir las pantallas a los niños.

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Establecer límites en el uso de los dispositivos

Así como cualquier actividad tiene un horario dentro de una rutina, el uso de los dispositivos y del internet en niños debe contar con su propio espacio. Tampoco deberían robarles protagonismo a otras actividades, como a la cena, al juego, al paseo en familia o a la lectura. Es sumamente importante que la tecnología sepa convivir con las actividades del mundo exterior, caso contrario, el niño crecerá aislado socialmente. En casos extremos de niños que consumen más de 3 horas al día del uso de pantallas, podrían llegar a sufrir un síndrome de abstinencia cuando ya no tengan el dispositivo en sus manos.

Tampoco es recomendable el uso de pantallas antes de ir a dormir porque se retrasa la secreción de melatonina (hormona que nos ayuda a dormir), interfiriendo con el ciclo del sueño. Se recomiendan hacer actividades relajantes antes de ir a dormir, como leer un cuento.


La tecnología es una gran herramienta cuando la utilizamos correctamente, y es nuestro deber como adultos educar a las futuras generaciones a hacer un uso adecuado y beneficioso de estos recursos. La clave del éxito está en tener un balance entre las actividades recreativas de toda la vida y las digitales de la nueva era.


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